Terminado el período de inscripciones de candidaturas vemos que tanto para presidente de la República como para diputados, el electorado tiene toda clase de opciones, desde las muy buenas hasta las repugnantes.
Ante la obligación moral y cívica que tienen los partidos de seleccionar buenos ciudadanos para candidatos, varios de ellos lo han hecho aceptablemente, de manera que los electores tienen la oportunidad de votar a conciencia para darle al país mandatarios que respondan a las necesidades de cambio que tenemos.
Otros partidos han hecho lo contrario, han preferido personajes de apetitos insaciables, que ven en la política el campo apropiado para hacer lo mas jugosos e inmorales negocios; personajes que además se han hecho acompañar de elementos descalificados para ejercer las funciones que se proponen, personajes que se han destacado en otros ámbitos como el deporte o la farándula, pero que resultan nulos para tomar decisiones de alta responsabilidad política o económica.
En la provincia de Loja hay 44 candidatos a diputados. Por lo menos 10 de ellos son ciudadanos probos, de limpia trayectoria, con la suficiente preparación para legislar, con las cualidades indispensables para representar bien a la provincia.
En consecuencia no se justifica el voto nulo, porque se puede demostrar que hay candidatos calificados, por los que se puede votar en procura de mejorar la marcha de la nación en los próximos 4 años.
Votar nulo en estas circunstancias sería rechazar el esfuerzo de los partidos que se han esmerado en presentar formulas decentes, sería menospreciar el sacrificio de compatriotas honestos que han aceptado terciar en estas elecciones para cerrarles el paso a los aventureros; votar nulo sería el resultado de dar lugar a ley del menor esfuerzo y caer en la irresponsabilidad de evitarse el trabajo de analizar cada de las candidaturas; votar nulo no mejoraría en nada las cosas, los resultados electorales, al contrario, contribuiría al triunfo de los que medran de la política.
Al mismo tiempo que los electores deben asumir una actitud positiva, la de dar su voto a quienes tienen las virtudes para merecer nuestra representación, deben castigar a quienes nos han defraudado, castigar a los cómplices de la debacle bancaria, cómplices del feriado bancario, cómplices de la dolarización acompañada de una espantosa devaluación de mas del ciento por ciento del sucre, castigar también a los candidatos de alquiler.
Los partidos serios ya han hecho lo suyo. Ahora son los electores los que tienen la responsabilidad de darle al Ecuador un Congreso Nacional de primera, de segunda o de tercera. Son los electores los decidirán si a partir de enero próximo tendremos un presidente de la República decente o uno indecente, si premian con las diputaciones a los honestos o a los ladinos.
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