El Partido Liberal asumió el poder en 1895 y llevó adelante importantes reformas que lo prepararon al país para desenvolverse en el siglo XX: la separación de la iglesia y el Estado, la educación pública laica y gratuita, la creación del Registro Civil, la libertad de expresión y de credos, el divorcio, la eliminación de la prisión por deudas. Todo esto costó la vida a muchos liberales y al mismo Eloy Alfaro.
Otra conquista de la época, de la burguesía aglutinada en el Partido Liberal, fue el voto universal y secreto, aunque por largo tiempo estuvo limitado el derecho solo a favor de los que sabían leer y escribir.
Lo que dejó inconcluso la primera etapa liberal y el desorbitado poder alcanzado por los “independientes” banqueros creó las condiciones para que una nueva generación de políticos, entre los que más brilla Isidro Ayora, implantaran la institucionalización del seguro social obligatorio, del Banco Central del Ecuador, de la Contraloría General de la Nación, de la Procuraduría General de la Nación; y, para que expresamente en la Constitución de la República se reconociera el derecho de la mujer al voto y a ocupar cargos públicos, lucha en la cual el protagonismo principal lo tuvo nuestra gran coterránea Matilde Hidalgo.
A grandes rasgos, en la década de los años 30, en medio de la tremenda inestabilidad política generada por la crisis de la exportación de cacao, se dictó la primera Ley de Cooperativas y el Código del Trabajo, como un indiscutible avance del desarrollo del Derecho Social. Además, un grupo de políticos impulsó la fundación de la primera central obrera nacional, la CEDOC, que jugará un papel preponderante en la lucha que los campesinos libraron por su liberación en los años 60, 70 y 80.
El liberal Carlos Arroyo del Río decretó que el Estado subsidie las pensiones jubilares, para que éstas sean más altas de lo que podía otorgar el Seguro Social. Creó la Universidad Nacional de Loja.
El velasquismo se empeñó en purificar los procesos electorales para erradicar el consabido fraude al que estaban acostumbrados los liberales y puso en marcha un plan nacional de desarrollo vial. Y en 1970 dictó la Ley de Abolición del Precarismo, con el cual se dio el golpe de gracia al feudalismo que se seguía practicando en las haciendas en las que se mantenía a los campesinos en calidad de siervos, obligados a prestar servicios gratuitos.
Pasada la segunda guerra mundial la vida política del país se remozó con la influencia de los partidos de tendencia socialista, que si bien no llegaron a captar la función ejecutiva, desde el Parlamento introdujeron notables reformas para eliminar muchas injusticias que aún persistían por acción de los conservadores. Algunos avances los enumeramos a continuación:
1. Aprobación del Código de Menores;
2. Reformas al Código Civil para abolir el discrimen a la mujer;
3. Aprobación de la Ley de Aguas;
4. Impulso a la reforma agraria;
5. Derecho de los analfabetos al voto;
6. Participación de las centrales sindicales en la toma de decisiones;
7. Parlamento unicameral y sin legisladores funcionales;
8. Intervención directa del Estado en la prospección, exploración, explotación y comercialización del petróleo, con nacionalización del oleoducto (SOTE);
9. Creación del Seguro Social Campesino;
10. Creación del Banco de Fomento, del Banco del Estado, del Banco Ecuatoriano de la Vivienda;
Al terminar el siglo XX los ecuatorianos teníamos más libertades y mejores condiciones de vida que un siglo atrás, como resultado de las luchas políticas libradas sin tregua. Sin la actividad de los partidos políticos no se hubiera tenido ese progreso, todo hubiera quedado librado al interés y ambiciones de los empresarios capitalistas.
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