QUÉ MARCÓ EL TERCER MILENIO EN LA HUMANIDAD?

Al iniciarse el tercer milenio de nuestra era la humanidad en su conjunto experimentaba algunos acontecimientos que afectaban a las personas de todos los continentes, al mismo tiempo y quizá con la misma intensidad, como no había ocurrido antes, puesto que hasta la llegada del siglo XX cada país tenía sus propias estructuras y su formación social funcionaba con amplia autonomía.

El primer acontecimiento que se nota en la transición del siglo XX al XXI es el de la GLOBALIZACIÓN, que si bien no es un producto de las últimas décadas, es a partir del desarrollo que tienen ahora las telecomunicaciones inalámbricas que el mundo se ha convertido en una sola aldea y los países se ven obligados a adoptar parámetros y patrones de desarrollo iguales o similares a los de los demás.

La GLOBALIZACIÓN se caracteriza, entre otros aspectos por la posibilidad real de que los hombres de todos los puntos del globo puedan presenciar simultáneamente los hechos que se están produciendo en uno de los lugares del planeta, por ejemplo, el 11 de septiembre de 2001, en toda la tierra se veía, en vivo y en directo, las consecuencias del ataque, posiblemente musulmán, a las Torres Gemelas de Nueva York. También podemos describir este fenómeno de esta otra manera: hoy una persona que está en Madrid puede comunicarse al mismo tiempo y desde su oficina con otras personas que están en Washington, Londres, Moscú, Tokio, Buenos Aires, Melbourne.

La GLOBALIZACIÓN, por otra parte, no es aprovechada por todos los países por igual, sino que los más industrializados la están impulsando de acuerdo con sus intereses, aplicando su poder económico para imponer a los de industrialización incipiente las políticas que son favorables para las empresas capitalistas transnacionales. Entre esas políticas están la imposición de las fórmulas neoliberales, que en la práctica se traducen en la privatización de las empresas públicas y las reformas legales para que las empresas capitalistas puedan hacer los que les dé la gana por el mundo entero, con un acelerado proceso de desmantelamiento del Estado y la paulatina desaparición de la soberanía.

La deshumanización ha alcanzado ahora grados más alarmantes que en el pasado, porque el capitalismo se ha desarrollado más y cada día las relaciones se despersonalizan progresivamente, imponiéndose el funcionamiento de las máquinas y de las instituciones.
Como rasgo de esa deshumanización está el utilitarismo, que rige la conducta de los que integran las clases sociales dominantes, para quienes la obtención de ganancias es lo único que tiene importancia.

Publicado en el diario Crónica de la Tarde, 24-03-2005

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