JUGAR FÚTBOL CON LAS REGLAS DEL AJEDREZ

Hay un porcentaje elevado de ciudadanos que en sus comentarios sobre el funcionamiento de los partidos políticos, no los juzgan valiéndose de las reglas del juego político y los condenan porque éstos transgreden las normas que rigen en otras áreas del comportamiento humano. Ciudadanos que manifiestan el deseo de que los partidos políticos no hagan lo que se tiene que hacer para conquistar y conservar el poder.
Así como en los encuentros de fútbol los equipos lo que tienen que hacer es meter goles, los partidos políticos tienen que justificar su razón de existir consiguiendo conquistar el poder. Y así como no podemos censurar a los futbolistas por meter goles, a los militantes de los partidos no se les puede criticar por los esfuerzos que hacen para conservar el poder que tienen o para incrementarlo.
Sería tan absurdo pedirles a los futbolistas que entren a la cancha en busca del rey para comérselo como se hace en el ajedrez, así como solicitarles a los políticos que se abstengan de luchar por obtener un mayor control del Estado y de la sociedad. Los fines de la política, de la religión y de la ética son distintos y por lo tanto tienen diferentes métodos para conseguir sus objetivos.
Pasemos de las abstracciones a los hechos.
Numerosos columnistas de los periódicos nacionales, algunos de los cuales inicialmente mostraron simpatías por Rafael Correa, están lanzando diariamente sus dardos contra él, porque el presidente ha acudido a toda la fuerza a su alcance y en 6 meses ha logrado arrebatarle a la oposición el control de importantes instancias estatales, como el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo Electoral y otras. Y la agresividad de Correa no descansa, pues, sigue en busca de tener el dominio sobre el Banco Central, las superintendencias, la función jurisdiccional, los medios de comunicación colectiva, etc.
Los columnistas se muestran alarmados por esa agresividad y claman día y noche suplicando o exigiendo a Correa que le ponga fin a lo que llaman “prepotencia”, que cambie y se muestre conciliador. Unos conscientemente y otros sin comprender el alcance de su petición, esos columnistas le están pidiendo a Correa que se suicide políticamente.
Si Correa hubiera obrado con el ánimo conciliador que le reclaman los periodistas de ideología burguesa, ya la oposición desde el Congreso Nacional se lo hubiera comido. Ya se habría diluido la posibilidad de realizar la Asamblea Constituyente y se habría perdido por completo la posibilidad de poner en marcha el proyecto de transformación profunda de las estructuras económicas y políticas del país.
Desde el punto de vista político, es lógico que un burgués pueda conciliar con otro burgués; en cambio, un gobierno que se identifique con los intereses de los trabajadores explotados no puede, por nada del mundo, conciliar con los explotadores.
Mientras Correa con palabras y con hechos golpea a la burguesía, se gana nuestra confianza, se asegura el apoyo de quienes sabemos que es indispensable atacarlo al capitalismo, todos los segundos, en todos los sitios. Y si Correa llegara a transigir con las cúpulas de los partidos tradicionales, tendríamos que entender que se ha rendido y ha desistido de su promesa de impulsar la socialización. Un entendimiento de Correa con los social cristianos, con el PRIAN o con la Unión Demócrata Cristiana, nos indicaría que nos ha traicionado y que ha escogido el mismo camino que Lucio Gutiérrez.
En los últimos días Correa ha golpeado duramente a la oligarquía al quitarle la CATEG y crear la UDELEG sin representantes de las cámaras guayaquileñas y de la Junta Cívica. Correa va a darle otro golpe a la oligarquía al quitarle las empresas eléctricas y al poner en marcha la construcción de grandes centrales hidroeléctricas. Dentro de la misma lógica está el combate verbal a las empresas dueñas de los medios de comunicación colectiva, a los dueños de la industria de la mentira, que nos han llevado a ignorar las monstruosas proporciones del festín que los oligarcas se han dado con el petróleo y las demás riquezas ecuatorianas. La gran prensa está desorientando al público, lo seguirá desorientando todo el tiempo para favorecer a los intereses de la oligarquía y el gobierno no lo debe tolerar.
Correa está demostrando que sinceramente quiere transformar al país para beneficiar a los marginados y además está demostrando que sabe cómo hacerlo. La cosa no es fácil, los riesgos de equivocarse son inmensos como les ha ocurrido a quienes se están distanciando del gobierno, sin embargo Correa soslaya la tremenda presión de la burguesía y continúa por el camino que debe recorrer nuestra sociedad para superar al capitalismo.
La derecha es experta en conservar las estructuras y no podrá jamás comprender cómo se hace una revolución, por eso se irrita al ver que Correa le va recortando su poder, por eso llegan al absurdo de pedirle que juegue fútbol con las reglas del ajedrez, es decir, que renuncie a la lucha por el poder, lo que esperamos que no ocurra.

Loja, 12 de julio de 2007.

1 comentario:

eduardo dijo...

bbbbuuuueeeeennnniiisssiiiiimmmmooooooo metanse y leanlo uuf